Sevilla ha acogido una jornada que reúne a referentes internacionales para abordar una cuestión central: la necesidad de medir aquello que realmente determinar el valor y el impacto en la educación y la sociedad tras la publicación del informe Education ESG Impact Index – El impacto invisible de la educación. Impulsado por la Fundación EducAcción, a través de la Cátedra UAM y la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en colaboración con la Fundación Unicaja, este estudio introduce por primera vez en educación criterios ESG (sostenibilidad, bienestar y gobernanza) para medir el impacto real de los centros educativos hasta ahora invisible, y convertirlo en una herramienta de mejora.
La inauguración de la jornada ha contado con la participación del director de Actividades Sociales de la Fundación Unicaja, Gerardo Lerones; la presidenta de la Fundación EducAcción, Sonia Díez; el rector de la Universidad Pablo de Olavide, Francisco Oliva, y el decano de la Facultad de Formación de Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, Santiago Atrio.
Durante el encuentro, expertos nacionales e internacionales como Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, y Toni Nadal han coincidido en la necesidad de evolucionar hacia modelos de evaluación que vayan más allá de los resultados académicos. Los datos avalan este enfoque: el 88% de las organizaciones con prácticas sostenibles presentan un mejor rendimiento operativo. Trasladado al ámbito educativo, esto se traduce en mayor capacidad para atraer talento, mejorar la eficiencia y reforzar su posicionamiento. Asimismo, la aplicación de criterios ESG permite reducir entre un 10% y un 30% el consumo energético de los centros en apenas dos años.
Pero el verdadero salto de este modelo radica en su plena operatividad: por primera vez, se ha desarrollado un sistema capaz de medir, gestionar y reportar el impacto de 28 factores tradicionalmente invisibles bajo el rigor de los estándares ESG. Esto permite a los centros no solo mejorar, sino también acreditar su valor con evidencia, reforzando su reputación desde criterios objetivos y no únicamente desde el relato. Además, esta medición se traduce directamente en el alumno. Frente al tradicional boletín de notas, el modelo incorpora un “Portfolio Digital” vivo, basado en 7 insignias digitales (Open Badges 3.0), que certifican el desarrollo de competencias clave para la vida, configurando una visión integral de la persona. Todo este conocimiento se ha concretado en la primera guía práctica para centros educativos, diseñada para acompañar de forma estructurada la implementación del modelo.
100 centros piloto para liderar el cambio: la convocatoria abre en junio
El proyecto entra ahora en su fase decisiva: la próxima apertura de una convocatoria nacional para seleccionar 100 centros educativos que implementarán el modelo durante el curso2026-2027, con financiación completa. Estos centros serán los primeros en aplicar este sistema de medición de impacto a escala real, convirtiéndose en referentes nacionales de innovación educativa y generando evidencia para una futura transformación del sistema.
La convocatoria se abrirá formalmente en junio, aunque los centros interesados pueden solicitar información preferente desde ahora a través de EducAcción. Esta transformación responde también a una demanda social clara: cerca de 9 de cada 10 españoles considera necesaria una transformación del sistema educativo, según el Barómetro EducAcción.
Este modelo sitúa a España entre los primeros países en trasladar los estándares ESG al ámbito educativo, alineando la medición del sistema con los retos del siglo XXI. El estudio presentado hoy marca el paso del consenso a la acción, situando la medición como el punto de partida para una transformación educativa real. Porque el reto ya no es solo cambiar la educación, sino empezar a medir, de forma rigurosa, el impacto que queremos generar como sociedad.






























































