La Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga ha presentado hoy su nueva exposición ‘Binomios. Arte X 2’, patrocinada por Fundación Unicaja, que muestra el diálogo entre los artistas Fernando de la Rosa y José Lizasoain.
La responsable de Artes Plásticas, Emilia Garrido; el presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País, José María Povedano; el comisario de la muestra, Guillermo Busutil, y los artistas han presentado la exposición, que se podrá visitar hasta el 6 de junio.
El proyecto parte de una idea sencilla pero fértil: propiciar un encuentro entre dos artistas de distintas trayectorias —uno consolidado y otro en proceso de afirmación— para generar un espacio de diálogo en torno a la pintura.
En esta primera edición, el recorrido propone un acercamiento a la pintura como territorio en tensión, donde el lenguaje pictórico se despliega como proceso, desafío y argumento. La exposición subraya, además, la vigencia de la pintura como experiencia visual irreductible.
Fernando de la Rosa (Archidona, 1964), con una amplia trayectoria nacional e internacional —que acaba de inaugurar otra exposición en Copenhague—, desarrolla una obra que se mueve entre la abstracción de raíz lírica y una figuración discontinua, donde el paisaje se convierte en una suerte de escritura pictórica. Doctor en Historia del Arte y profesor durante más de tres décadas, es miembro de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y cuenta con más de sesenta exposiciones individuales y un centenar de colectivas.
Por su parte, José Lizasoain (Málaga, 1978) representa una línea de investigación más reciente pero ya definida. Tras su paso por la galería Javier Marín con la muestra Masimov, su trabajo insiste en la pintura como campo de búsqueda, donde conviven lo espontáneo, el conflicto y la transformación constante. Formado en Administración de Empresas y en Producción Artística por la Universidad de Málaga, desarrolla su práctica en la ciudad.
El cruce entre ambos artistas se articula en torno a una afinidad en el tratamiento de lo abstracto, donde el color adquiere un papel estructural y la composición se sostiene en un delicado equilibrio entre tensión y armonía.




























































