El libro ‘Málaga, pasado y presente de una ciudad industrial’, publicado por Málaga TechPark y la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga (APIDMA) en colaboración con la Fundación Unicaja, se ha presentado este miércoles, 5 de mayo, en la sala Eduardo Ocón de la Sala Unicaja de Conciertos María Cristina. Francisco Cañadas, responsable de Publicaciones y Premios de la Fundación Unicaja; Felipe Romera, director general de Málaga TechPark; y Francisco José Rodríguez Marín, doctor en Historia y profesor de la Universidad de Málaga, han dado a conocer los pormenores de esta publicación, en un acto al que también asistieron los coordinadores del libro, Antonio Santiago y Antonio Guzmán, junto a Víctor Heredia, también coautor de la obra.
Este libro invita al lector a un recorrido por la historia de la industrialización en Málaga desde el siglo XIX hasta la actualidad, en la que se narran los 25 años de historia de Málaga TechPark. La obra incluye un prólogo de Rogelio Velasco, consejero de Economía, Conocimiento, Empresas y Universidad de la Junta de Andalucía, y presidente del Parque Tecnológico de Andalucía, titulado ‘La industrialización en Málaga, en perspectiva histórica’. También posee otro texto de Francisco José Rodríguez, presidente de la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga, titulado ‘Ciudad industrial con distintos impulsos de crecimiento, separados por momentos de declive’.

El libro tiene como principal fin acercar la historia de la industria en Málaga, comenzando por el auge de la industrialización y pasando por la implantación del sistema social burgués y la generalización del trabajo proletario. El despegue industrial en Málaga se produjo en la primera mitad del siglo XIX, cuando la provincia despuntó como uno de los motores del país gracias a la buena coyuntura económica, la aparición de empresarios emprendedores como Heredia, Larios o Loring, y un puerto en pleno dinamismo.
En la obra se nos recuerda que Málaga, de la mano de empresas como La Constancia, El Ángel, la Industria Malagueña o La Aurora, llegó a convertirse en la segunda provincia industrial de España. Apareció una próspera industria textil lanera en Antequera mientras que en diversos enclaves de la costa, especialmente en la Axarquía, proliferaron los ingenios de producción de azúcar de caña y sus derivados: mieles, licores o aguardientes.
Sin embargo, a finales del siglo XIX, una coyuntura desfavorable, con la filoxera, la competencia de la remolacha ante el azúcar de caña, el desplome de la siderurgia o las dificultades del textil algodonero, hicieron peligrar todo el entramado industrial malagueño. La crisis se remontó durante el siglo XX, con una notable recuperación económica y una importante actividad industrial, con diferentes características. En esta etapa surgieron nuevos posicionamientos y la llegada del capital extranjero, y el sector químico se constituyó como un pilar fundamental en la industria malagueña.
La guerra civil dio paso a otro periodo sombrío tras el que llegó, ya en la década de los 50, el boom del turismo, que aceleró el imparable crecimiento de la ciudad y la courbanización de la Costa del Sol. A finales del pasado siglo, Málaga se configuró con un nuevo modelo urbano y se conformaron nuevos espacios que en siglo XXI han vivido un nuevo impulso con la industria moderna y las nuevas tecnologías, concentradas en el PTA en este último cuarto de siglo.






























































