Restauración del Museo Joaquín Peinado

Unicaja, a través de la Fundación Unicaja, reabrió el Museo Unicaja Joaquín Peinado en diciembre de 2008, tras las obras de mejora y restauración llevadas a cabo en la pinacoteca, dentro de la política de Unicaja de restauración, conservación y mejora, en este caso de uno de los mejores espacios museísticos andaluces, inaugurado en el año 2001.

Dentro de esta apuesta cultural, en la que Unicaja ha invertido 850.000 euros, destaca la recuperación de los artesonados mudéjares del siglo XVI, uno de los más claros ejemplos arquitectónicos de la tradición hispanomusulmana que alberga el antiguo Palacio de los Marqueses de Moctezuma, sede del museo. Asimismo, los trabajos de restauración del recinto han incluido un mejora integral de las instalaciones del Museo, cuyo edificio está datado en el siglo XIX.

Se ha procedido a la creación de una nueva sala de conservación de obras de arte, dotando de equipamiento a la sala de investigadores con vistas a su apertura al público próximamente y la ampliación del espacio expositivo hasta alcanzar los 500 m2, recuperando zonas de las salas en desuso y habilitando la capilla como espacio de exposición permanente de uso polivalente.

Gran relevancia ha supuesto la renovación del sistema de iluminación museística que, compuesto por carriles trifásicos empotrados y bañadores de pared con potenciómetro de intensidad en cada luminaria, se sitúa acorde con las exigencias de conservación e iluminación de obras pictóricas.

Restauración de los artesonados mudéjares

Los trabajos de mejora han incluido como aspecto más destacado la recuperación de dos artesonados mudéjares del siglo XVI que representan bellos ejemplos de las cubriciones en madera ejecutadas después de la Reconquista por artesanos cristianas, siguiendo las técnicas musulmanas. Asimismo, constituyen piezas complejas de gran valor artístico para la sociedad, con lo que la entidad financiera corrobora su compromiso de conservación del patrimonio cultural de su zona de actuación.

Pero la obra de mayor envergadura ha sido la restauración de la armadura de limabordón y estética renacentista que cubre la sala principal. La precaria estabilidad que ofrecía derivaba en una desnivelación importante en el almizate y un consecuente riesgo de caída. El daño de todos los elementos de la armadura había sido producido por xilófagos, la pérdida del duramen de la madera y la restauración anterior por personas no especializadas que utilizaron materiales como el ladrillo y el cemento.

Restauración de las vidrieras neogóticas

Un capítulo no menos importante ha sido la restauración de las vidrieras neogóticas, datadas en el año 1902, ejecutadas y firmadas por los maestros vidrieros de origen francés que crearon la prestigiosa firma Maumejean. Vidrieras cuya limpieza, reposición de fragmentos y protección exterior han permitido la recuperación y conservación de un elemento arquitectónico y decorativo de gran belleza y valor artístico.

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