Comisariada por María Dolores Jiménez Blanco, catedrática de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y Beatriz Cordero, Doctora en Historia del Arte, la exposición antológica “Cortés. Retrato y estructura”, recorrerá, de forma global, la trayectoria de Hernán Cortés Moreno (Cádiz, 1953), excepcional retratista contemporáneo de ilustres personajes públicos y sociales de calado y representación internacionales.

Coproducida y organizada por Fundación Unicaja y Fundación Telefónica, tendrá dos sedes expositivas; esta primera en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid, donde se podrá ver entre los meses de julio y octubre, y una segunda en el Centro Unicaja de Cultura de Cádiz, la cual tendrá lugar entre los meses de octubre del presente 2018 y finales de enero de 2019.

Autor de destacadas personalidades de la España de las últimas décadas, éstas han hecho posible que su nombre se identifique a menudo con la renovación del género del retrato oficinal en el marco de la transición democrática, cuando el país iniciaba una fase de su historia que tendría en el arte del momento su mejor emblema modernizador. En este contexto resultó especialmente significativo el políptico formado por los siete retrato de los ponentes de la Constitución de 1978, los llamados Padres de la Constitución, encargados por el Congreso de los Diputados ya entre el siglo XIX. Esta serie de retratos, casi un retablo laico de la España de la Transición, ha sido ampliamente difundida como telón de fondo de la actividad de la Sala Constitucional, uno de los espacios clave de la vida parlamentaria española.

Aquel encargo del Congreso era fruto de la reputación alcanzada por Cortés en un género en el que llevaba experimentando nuevas fórmulas desde la década de 1980, con retratos de personas de su entorno más próximo y muy pronto también con destacadas personalidades del mundo de la cultura como Dámaso Alonso, Jorge Guillén y a otros poetas de la Generación del 27. Desde entonces Cortés ha retratado a muchas otras personas, conocidas públicamente o no, con un estilo propio que, de una parte, reivindica el retrato pintado como parte de la tradición cultural occidental, y de otra lo sitúa inequívocamente en el presente. En todas estas piezas destaca una cualidad que la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando ha subrayado en el reciente nombramiento del pintor como miembro de la misma: Cortés “descubre la forma de integrar la figura humana en el plano pictórico, manteniendo el bagaje de su experiencia previa con la pintura abstracta”.

Contemplando de forma panorámica el conjunto de la obra retratística de Hernán Cortés es fácil descubrir que esta relación entre el personaje, con su particularidad física y psicológica, y el espacio pictórico del lienzo, busca más la construcción visual que la contextualización descriptiva. Como ya se ha señalado, esta característica de los retratos de Cortés muestra efectivamente el conocimiento profundo de las posibilidades expresivas de la abstracción formal más severa y exigente, tal como se entiende en las vanguardias internacionales del siglo XX. Pero al mismo tiempo puede encontrar sus raíces en la forma en la que Velázquez, cuya obra conoce bien, sitúa a sus personajes en espacios vacíos. Se trata, en suma, de una forma de trabajar esencialmente culta, que supone una destilación personal de capítulos atinadamente seleccionados de la historia del arte.

A todo ello, sin embargo, hay que sumar otro factor fundamental que resulta especialmente pertinente destacar en el contexto gaditano, y que subyace de forma evidente a lo largo de toda la trayectoria de Hernán Cortés: el impacto visual de los exteriores de la Bahía de Cádiz, que él estudia en apuntes y pinturas igualmente desde la década de los ochenta, mostrando siempre un claro sentido esencializador de la forma. La línea del horizonte, la horizontalidad del paseo marítimo compensada por la verticalidad de farolas o señales de tráfico, constituyen los elementos a partir de los cuales Cortés reelabora y sintetiza un espacio pictórico que trata ya con el mismo sentido constructivo que después seguiría aplicando a los retratos.

La Bahía de Cádiz está, pues, siempre presente en la obra de Cortés. Sus retratos son, en muchos sentidos, inseparables del recuerdo visual de los espacios en los que se formó y desarrolló la tendencia analítica y esencialista que los ha caracterizado a través de los años.
Todo lo expuesto, y todo aquello que el espectador encuentre en la obra de Cortés, se podrá contemplar y estudiar a partir de ahora en esta muestra antológica que representa las cuatro décadas de trabajo plástico de uno de los grandes retratistas de nuestro tiempo, del que podremos ver más de una centenar de obras.

El horario de visita es de lunes a viernes de 10.00 a 14.00 horas y 17.00 a 20.00 horas y sábados de 10.00 a 14.00 horas. Domingo permanecerá cerrado.

 

Fecha:

Inicia el 23-10-2018 y finaliza el 31-01-2019

Horario:

De Lunes a viernes, de 11.00 a 14.00 horas y de 18.00 a 20.00 horas. Sábados, domingos y festivos, cerrado.

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