LOS MUSICOS EN EL CAMINO DE SANTIAGO

PROGRAMA

Antonio de Cabezón (1510 – 1566)
PARA QUIEN CRIE YO CABELLOS
PAVANA CON SU GLOSA

Alonso de Mudarra (1510 – 1580)
FANTASIA X

Luís de Narváez (1490 -1547)
MILLE REGRETZ

Gaspar Sanz (1640 – 1710)
FOLIAS
ESPAÑOLETA

Fernando Sor (1778 – 1839)
INTRODUCCION Y VARIACIONES OP. 9 SOBRE UN TEMA DE LA FLAUTA MAGICA

Dionisio Aguado (1784 – 1849)
ALLEGRO EN LA MENOR
ALLEGRO BRILLANTE EN MI MAYOR

Regino Sainz de La Maza (1896-1981)

EL VITO

SOLEÁ

ZAPATEADO

Federico Mompou (1893-1989)
Preludio – Muñeira
DE LA SUITE COMPOSTELANA

Eduardo Sainz de la Maza (1903-1982)
CAMPANAS DEL ALBA

Isaac Albéniz (1860-1909)
LEYENDA

Bernardo García Huidobro, guitarra

Hablar del Camino de Santiago es hablar de interculturalidad, de convivencia entre iguales, de respeto, de igualdad entre hombres y mujeres, de la combinación de la música con el intercambio cultural a nivel global. Los Caminos de Santiago: el francés, el primitivo, el portugués, el del norte, el Aragonés…
El fenómeno de las peregrinaciones se halla presente en todas las grandes culturas. En todas ellas la peregrinación entraña una doble significación, un caminar en sentido físico y un caminar en sentido moral por una ruta que no es la de todos los días. Entre los cristianos este fenómeno encarna la idea del pueblo de Dios caminando hacia la patria celestial, a semejanza del pueblo de Israel, un pueblo errante. El peregrino sabe que sus pasos se orientan hacia un lugar sagrado, y este hecho está para él lleno de significación religiosa.
El Camino de Santiago no es solo una creación medieval. En todos los tiempos la Vía Láctea ha suscitado interpretaciones diversas acerca del simbolismo cósmico, siendo estrechamente relacionada con las corrientes telúricas que recorren Europa, y que, de alguna manera, estarían manifestando caminos de peregrinación. Mucho antes de los tiempos medios la ruta de la estrellas había guiado a los pueblos de la cultura del hierro en su vagar desde las estepas de Asia. Era la misma ruta que seguía el sol naciente y que la Vía Láctea mostraba hasta perderse en los confines donde la tierra se abría al inmenso mar, frontera ultima de la civilización y origen de los pavores antiguos.
Muchos autores actuales, cuando vuelven la mirada hacia lo remoto de los tiempos, ponen en relación el Camino de Santiago con la Vía de Lug o ruta del Arco Iris de Lug, una divinidad de los pueblos celtas que se asocia a la luz y al sol, y cuyo símbolo sería el cisne y la pata de la oca, trasunto, en la iconografía jacobea, de la vieira o concha y de la estrella radiante.
Hoy, como ayer, el Camino es recorrido por místicos e iniciados, cabalistas, nuevos templarios, sabios impregnados de esoterismo, iluminados, alquimistas y visionarios que buscan a lo largo de él señales extrañas, símbolos de unos mensajes herméticos que comunican una sabiduría superior. Desempolvan viejos mitos y figuras legendarias enfrentándose a la expresión de misterio y de magia que el tiempo ha formulado en el Camino.
En el presente programa se han seleccionado autores nacidos en localidades por las que pasa el Camino, ciudades y pueblos donde desarrollaron su arte y por lo que de alguna manera también el Camino influyó en su música.
En cuanto al Camino de Santiago como cauce o vehículo transmisor de novedades y cultura, una de las influencias más claras del Camino de Santiago en el terreno puramente musical, es la aceleración en la sustitución del rito hispano-mozárabe por el rito franco-romano. Se copia y difunde con rapidez a través de los monasterios y templos del Camino, los nuevos textos con los modos tonales y signos gráficos propios del canto lineal Gregoriano, y enseguida las nuevas formas musicales procedentes de Francia, los Tropos, las Secuencias y los Melismas como formas de resaltar más la belleza de las formas musicales.
Aunque la sustitución del viejo rito hispánico por el franco-romano tuvo lugar primero en los territorios de la Marca hispánica (siglos VIII-IX), la verdadera sustitución en el resto de España ocurrió siglos más tarde, en Aragón, Castilla, León y Navarra. Se hace sobre todo desde monasterios como el cluniacense de Sahagún (León), o el de San Juan de la Peña (Aragón), o el monasterio cisterciense de las Huelgas (Burgos), o la catedral de Astorga, es decir, instituciones eclesiásticas en pleno Camino de Santiago por el que circulan pronto piezas de Antonio de Cabezón y Gaspar Sanz entre otros.
El vihuelista granadino Luis de Narváez (S. XVI) canta en una de sus coplas: “el romero y peregrino, cansado de caminar, comienza luego a cantar, por alivio del camino“, señalando con total sentido que el canto y la música son sobretodo un recurso de alivio, divertimento y ánimo para el peregrino.
Al morir su padre en 1789, su madre no pudo seguir financiando los estudios de Fernando Sor y el abad de Montserrat, Joseph Arredondo, se ofrece a tomar al niño para estudiar gratuitamente en la Escolanía del Monasterio de Montserrat, próximo a Barcelona. El estudio allí giraba en torno a la música. Fue en este monasterio donde comenzó a escribir sus primeras piezas. Monserrat fue un importante centro de peregrinación asociado a la peregrinación jacobea, que los peregrinos frecuentaban comúnmente después de visitar la ciudad del Apóstol, tal como demuestran algunas estrofas de la Chanson nouelle que cantaban los peregrinos franceses en su viaje de retorno a Francia. El Monasterio de Montserrat es cuna del Llibre Vermell o Libro Rojo, llamado sí por el color de las tapas de su encuadernación en terciopelo rojo, hecha según parece, a finales del siglo XIX.
La suite Compostelana de Federico Mompou fue escrita paralelamente a su Música Callada y es también un homenaje al peregrinaje místico del Camino de Santiago, incluyendo la melodía del himno de los peregrinos oculto entre las harmonías del Coral. De su obra Mompou dijo: “Esta música no tiene aire ni luz. Es un débil latir del corazón. No se le pide llegar más allá de unos milímetros en el espacio, pero sí la misión de penetrar en las grandes profundidades de nuestra alma y regiones más secretas de nuestro espíritu. Esta música es callada porque su audición es interna. Contención y reserva. Su emoción es secreta y solamente toma forma sonora en sus resonancias bajo la gran bóveda fría de nuestra soledad. Deseo que en mi música callada, este niño recién nacido, nos aproxime a un nuevo calor de vida y a la expresión del corazón humano, siempre la misma y siempre renovado”.

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